| LEE AQUI SOBRE... | |
|

Padeces Vulvodinia cuando sufres de continuos dolores en la zona externa del aparato genital, esto es, en la vulva. Puede que comience tratándose de un simple picor y que luego pase, de pronto, a transformarse en una intensa picazón muy difícil de soportar. Puede también que el dolor esté localizado en un punto determinado o que más bien difuso. También puede que se encuentre en un nivel superficial o que parezca provenir de uno más profundo.
En cualquier caso es un picor que llega a convertirse en crónico y al que no hay que restarle importancia ya que puede convertirse en un dolor permanente que imposibilite el llevar una vida normal. Ten en cuenta que supone que no se puede, entre otras cosas, ni sentarte, ni caminar, ni tan siquiera estornudar sin que llegue a doler. Mantener relaciones sexuales también puede convertirse en algo insufrible.
La Vulvodinia es una dolencia aún bastante desconocida ya que no se conoce exactamente lo que la origina. Puede aparecer de pronto y persistir, como ya hemos comentado, durante meses o años. Lo que sí que se cree es que el haber padecido continuas infecciones sexuales por hongos, o de tipo vírica o bacteriana, o el haber sometido a los órganos genitales tanto a un exceso como a una falta grave de limpieza adecuada, dañando así irremediablemente la tan necesaria flora vaginal, son factores que pueden desencadenarla.
También se enumeran entre estos factores el que pueda producirse como secuela de otra enfermedad de transmisión sexual que no haya sido curada por completo, o al hecho de que se padezca una alergia grave a cualquier producto que se utilice para el lavado de la ropa interior.
Lo que sí se conoce es que existen varios tipos de Vulvodinia, entre los que encontramos:
- Síndrome de la vestibulitis vulvar, que provoca un intenso dolor cuando cualquier elemento intenta introducirse por la entrada misma de la vagina a causa de un proceso de reblandecimiento de la misma.
- Vulvovaginitis cíclica, que no es permanente aunque sí recurrente, y aparece ante circunstancias concretas como, por ejemplo, en los días de la menstruación. Puede surgir como secuela de la candidiasis vaginal.
- Vulvodinia disestésica, es la que provoca dolor en toda la zona vulvar e incluso llega a producir un enrojecimiento de la piel. Es más frecuente en edades cercanas a la menopausia.
- Papilomatosis vulvar, que consiste en la aparición de una papila o abultamiento en la entrada misma de la vulva. Su aparición suele coincidir con la del papilomavirus humano.
- Dermatosis vulvar, que puede ser consecuencia de otras infecciones cutáneas, tales como la dermatitis atópica o el liquen escleroso, y que se caracteriza por presentar lesiones muy desagradables y dolorosos en la piel. .
Para diagnosticar la Vulvodinia, sea cual sea el tipo al que pertenezca, hay realizar un examen físico de toda la zona pélvica y un análisis específico que ayude a confirmar si existe algún tipo de infección. Si es necesario para la definitiva confirmación, puede llevarse a cabo una colposcopía o incluso una biopsia.
En cuanto al tratamiento, éste suele consistir, (por supuesto dependiendo del caso concreto), en la administración de medicamentos vía oral o en la aplicación de cremas de cortisona, pasando por técnicas avanzadas basadas en tecnología láser. También puede acudirse a inyecciones aplicadas directamente en la zona afectada o, en ciertos casos, a la cirugía.
Lamentablemente hoy en día aún no existe un método totalmente eficaz para curar la Vulvodinia, pero sí contamos con ciertos medios para aliviar el dolor que produce. Eso si, es importantísimo acudir al médico y ponerse en tratamiento.
En un próximo artículo os daremos consejos que pueden ayudarte a prevenir su aparición.
Pulsa aquí para imprimir este artículo

