| LEE AQUI SOBRE... | |
|

Ya todos sabemos que las fobias son miedos irracionales que dominan a quién cae víctima de ellas sin que, generalmente, exista un motivo real que las justifique. Y muchas veces lo peor no es en sí padecer la fobia, sino la incomprensión e incredulidad de quienes lo rodean, de aquellos que no entienden que lo que para unos es un camino llano para otros se encuentra cerrado ante un muro insalvable.
Si hablamos de fobias lo primero que se nos viene a la cabeza suelen ser las típicas, la aracnofobia o pánico a las arañas, o la claustrofobia o terror a encontrarse en un lugar cerrado. Pero en el plano de la sexualidad también existen fobias específicas que pueden llegar a paralizarnos e impedirnos que emprendamos satisfactoriamente el camino hacia el placer sexual. Entre las distintas fobias encontramos, por ejemplo, la de sentir repulsa ante la visión de un pene o de unos genitales femeninos, o la de sentir pánico ante la idea de que la saliva de otro llegue a tocarte.
Y si, las fobias sexuales son más frecuentes de lo que muchos de nosotros creemos, lo que ocurre es que muchas veces no somos capaces de detectarlas en los demás, (puede que ni en nosotros mismos), ya sea por desconocimiento sobre el tema o por falta de una comunicación fluida con alguien que pueda aconsejarnos.
¿En qué edades suele ser más común la aparición de estas fobias sexuales?… Según los especialistas en este tipo de fobias, hoy en día es más habitual que se produzcan en aquellos que rondan los veinte años. Curioso ya que antes la edad promedio estaba establecida entre los 30 y 40 años. Es probable que en este dato tenga mucho que ver el hecho de que cada vez los jóvenes se introducen en la práctica sexual a una edad más temprana.
Una aclaración… Padecer una fobia y sentirse inseguro ante la falta de experiencia sexual, o tener miedo a no estar a la altura, no son la misma cosa. Lo segundo se supera con paciencia y práctica. Lo primero suele requerir la intervención de un psicólogo o de un psiquiatra.
Y un dato curioso… El hecho de padecer una fobia que te impida mantener relaciones sexuales no implica que no lo desees, que tu cuerpo no reaccione a la excitación. Por supuesto esto provoca una frustración aún más acentuada en quien padece una fobia que no le permite desahogar la tensión sexual que su cuerpo sí que siente. Dicha frustración suele traducirse en eyaculación precoz, si se tiene miedo a la penetración por ejemplo, o en dispaurenia en el caso de la mujer.
Veamos ahora algunas de estas fobias sexuales:
¿Conoces alguna más?…
Pulsa aquí para imprimir este artículo

